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C Miguel, conocedor de las pulsiones elementales de la psique venezolana, describi en un tuit su sorpresa al verificar que muchos de opositores de Twitter que padecen esta fobia tienen m confianza en los voceros oficialistas que en la oposici El mi 31 en la noche repet a su gusto, lo que anunciaba Jorge Rodr sobre los avances de un del di mientras desconoc los esfuerzos de Julio Borges desminti los d de la masacre de El Junquito, agrego yo, prestaban m o al ministro de la Defensa acusando a dirigentes de la oposici de haber delatado a las v que al incansable y valiente trabajo de denuncia que desde el lugar mismo de la tragedia hac la diputada Delsa Sol seguidora tambi de la opci di vamos. Se trata de una pandemia emocional de cuyo origen, crecimiento y consolidaci en la opini p debemos ocuparnos seriamente. Porque tiene algo de desahogo hist virulento. De anomal bipolar. De personas que se sienten profundamente adoloridas y traicionadas en su fuero individual. Y, en consecuencia, son capaces de escupir en el rostro con desprecio, que pareciera acumulado por siglos, a la misma persona que hace pocos meses aplaud con id intensidad y pasi las distancias, les ocurre como al autor del disparo en la cancha a aquel portero colombiano. Luego de meses aplaudi lo ajusticia por, una tarde, permitirse un autogol.

La fobia anti MUD se sustenta en un pensamiento dual. Sin matices. Un juego de oposiciones elementales. Oscar P tiene test para regalar. Los de la MUD los llevan encogidos. Los j que se enfrentan a la polic en las calles son sacrificados. Dignos. Los que hacen trabajo pol desde la Asamblea Nacional, c Comprados. Los que mueren, valientes. Quienes escapan del pa cobardes. El abstencionista, h el elector, traidor. El apaleado en la calle, una v el golpeado en el hemiciclo, pendejo desde la MUD tambi se exhiben grandes dificultades para escuchar al otro y comunicar sus razones. Para explicarse. En el presente, para dejar claro lo que muchos creemos: que una cosa es abstenerse y otra negarse a participar en elecciones il trucadas, inconstitucionales.

De alguna manera se trata del triunfo de la l que al comienzo de la debacle era monopolio del chavismo. La tesis del no est conmigo, est contra m La gram de no piensa como yo no es mi adversario, es mi enemigo El recurso del desprecio para desconocer las razones del otro. El viejo juego del venezolano c descrito por la psicolog social de las d de los a setenta y ochenta, que no asume responsabilidades y hace culpable de todas sus adversidades a un locus externo del cual es solo v Nunca corresponsable.

El mudof dice: desprecio porque no has logrado sacar a los rojos del poder, porque colaboras con ellos, porque les haces el juego Luego olvida decir, lo encubre en el silencio: me perdono y me celebro a m mismo, aunque yo tampoco, yo mucho menos, he logrado siquiera hacerlos titubear. Mis ej libertarios no han logrado pasar de Chaca Mis operaciones militares de un sobrevuelo por la capital y un asalto misterioso a un arsenal mudofobia es un claro triunfo de la l totalitaria. El sentimiento de odio de clases y desprecio ideol sobre los que se edific el chavismo se ha expandido como una ameba gigante que contamina la afectividad pol nacional. No es casual que quienes inocularon la semilla ahora hayan creado una ley para domesticar la cosecha. En su libro Contra el odio, la escritora alemana Carolin Emcke concluye: enfrenta el odio con odio ya se ha dejado deformar END: Note Text >
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