dónde puedo comprar botas ugg originales Discurso pronunciado al recibir la Orden Congreso de Angostura

donde venden las botas ugg Discurso pronunciado al recibir la Orden Congreso de Angostura

Trato de imaginarme aquel hombre que un 15 de febrero de 1819, a pocos metros de este sitio, hace 182 a se esforzaba por desentra los misterios de la historia para llevar a cabo la tarea m dif que jam ha enfrentado el hombre en su breve y convulsionada historia: edificar bases estables, eficientes y duraderas para su propio gobierno. a la religi de los habitantes, a sus inclinaciones, a sus riquezas, a su n a su comercio, a sus costumbres, a sus modales. He aqu exclama el C que deb consultar, y no el de Washington!” (Aplausos.)

Si bien el Congreso de Angostura ten por objetivo concreto crear y proclamar una nueva Constituci para la Tercera Rep de Venezuela, Bol en aquellos instantes no pod sustraerse a la idea de que surg una nueva y decisiva etapa en la historia del mundo, en la que nuestro hemisferio estaba llamado a jugar un gran papel. Verti con crudeza muchos de sus m pensamientos pol y sus inquietudes de eminente y previsor estadista. Habl all como lo que siempre fue: un patriota latinoamericano. Comprendi como nadie la posibilidad y la necesidad de esa uni Ya lo hab dicho antes en la Proclama de Pamplona, el 12 de noviembre de 1814: “Para nosotros la patria es la Am (Aplausos.)

Meses m tarde, el 6 de septiembre de 1815, en su famosa Carta de Jamaica escribi “Yo deseo m que otro alguno ver formar en Am la m grande naci del mundo, menos por su extensi y riquezas que por su libertad y gloria.

En su discurso de Angostura expres con toda franqueza:

“Al desprenderse Am de la Monarqu Espa se ha encontrado semejante al Imperio Romano, cuando aquella enorme masa cay dispersa en medio del antiguo mundo. Cada desmembraci form entonces una naci independiente conforme a su situaci o a sus intereses; pero con la diferencia de que aquellos miembros volv a restablecer sus primeras asociaciones. Nosotros ni aun conservamos los vestigios de lo que fue en otro tiempo; no somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los abor y los espa Americanos por nacimiento y europeos por derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los t de posesi y de mantenernos en el pa que nos vio nacer, contra la oposici de los invasores; as nuestro caso es el m extraordinario y complicado.”

En otro momento de su discurso, expres con crudo realismo:

“Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiran y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtudes. Disc de tan perniciosos maestros, las lecciones que hemos recibido y los ejemplos que hemos estudiado son los m destructores. Por el enga se nos ha dominado m que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado m bien que por la superstici La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucci (Aplausos) la ambici la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento pol econ o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones.”

“Observar muchos sistemas de manejar hombres, mas todos para oprimirlos.”

Pero nada pod desalentar a quien m de una vez hizo posible lo imposible. Ofreci la renuncia de todos sus cargos y ofreci su espada para emprender la tarea. March al Apure, cruz los Andes y destruy en Boyac el dominio espa sobre Nueva Granada. De inmediato, propuso al Congreso de Angostura la Ley Fundamental de la Rep de Colombia, en diciembre de ese mismo a que inclu a Ecuador, a no liberado. Ten el raro privilegio de adelantarse a las p de la historia.

Hab transcurrido s 10 meses desde que pronunci su mensaje al Congreso, el 15 de febrero de 1819.

Nadie debe olvidar que desde que Bol habl en Angostura han transcurrido casi dos siglos. Acontecimientos no previsibles en nuestro hemisferio tuvieron lugar, que con seguridad no habr ocurrido si los sue bolivarianos de unidad entre las antiguas colonias iberoamericanas se hubiesen realizado (Aplausos y exclamaciones de: “Viva Fidel!”)

En 1829, un a antes de su muerte, Bol hab advertido premonitoriamente: “Los Estados Unidos [.] parecen destinados por la Providencia para plagar la Am de miserias en nombre de la libertad.”

La federaci constituida por las 13 antiguas colonias comenzaba ya un curso expansionista que result fat para el resto de los pueblos de nuestro hemisferio. Aunque despoj de sus tierras y dio muerte a millones y millones de indios norteamericanos, avanz hacia el oeste aplastando derechos y arrebatando inmensos territorios que pertenec a la Am de habla hispana, y la esclavitud prosigui como instituci legal, casi cien a despu de la declaraci de 1776 que a todos los hombres consideraba libres e iguales, Estados Unidos no se hab convertido todav en imperio y estaba lejos de constituir la superpotencia mundial hegem y dominante que es hoy. A lo largo de su gestaci durante m de 180 a despu del Congreso de Angostura, incontables veces intervino directa o indirectamente en el destino de nuestras d y divididas naciones en este hemisferio y en otras partes del mundo.

Ninguna potencia hab sido nunca due absoluta de los organismos financieros internacionales, ni disfrutaba el privilegio de emitir la moneda de reserva internacional sin respaldo met alguno, ni era poseedora de tan gigantescas empresas transnacionales que succionan como pulpos los recursos naturales y la mano de obra barata de nuestros pueblos, ni ostentaba el monopolio de la tecnolog las finanzas y las armas m destructoras y sofisticadas. Nadie imaginaba el d a punto de convertirse en la moneda nacional de numerosos pa de nuestra no exist una colosal deuda externa que supera considerablemente el valor de las exportaciones de casi todos los pa latinoamericanos, ni una propuesta hemisf de ALCA que concluir en la anexi de los pa de Am Latina y el Caribe a Estados Unidos. La naturaleza y los recursos naturales esenciales para la vida de nuestra especie no estaban amenazados. Lejos, muy lejos de los a del Congreso de Angostura, estaban los tiempos de la globalizaci neoliberal. La poblaci mundial de varios cientos de millones de habitantes, no contaba con los 6 200 millones de seres humanos que hoy habitan la Tierra, cuya inmensa mayor viven en el Tercer Mundo, donde hoy crecen los desiertos, desaparecen los bosques, se degradan los suelos, cambia el clima y son cada vez m espantosas la pobreza y las enfermedades que hoy azotan el planeta.

En nuestra la humanidad se enfrenta a problemas que van m all de los temas decisivos planteados por Bol para la vida de los pueblos de nuestro hemisferio, no resueltos desafortunadamente a tiempo como deseaba. Hoy todos estamos obligados a enfrascarnos en la b de soluciones para los dram problemas del mundo actual, que ponen en riesgo hasta la propia supervivencia humana.

A pesar de los enormes cambios que han tenido lugar en ese largo e intenso per hist hay verdades y principios expuestos por Bol en Angostura, de permanente vigencia.

No podemos olvidar sus profundas palabras cuando afirm que:

“Los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad.

“La educaci popular debe ser el cuidado primog del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una rep moral y luces son nuestras primeras necesidades (Aplausos).

“Demos a nuestra Rep una cuarta potestad [.] Constituyamos este are para que vele sobre la educaci de los ni sobre la instrucci nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la Rep que acuse la ingratitud, el ego la frialdad del amor a la Patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupci de los ejemplos perniciosos; debiendo corregir las costumbres con penas morales.

“La atroz e imp esclavitud cubr con su negro manto la tierra de Venezuela, y nuestro cielo se hallaba recargado de tempestuosas nubes, que amenazaban un diluvio de fuego.

“Vosotros sab que no se puede ser libre y esclavo a la vez, sino violando a la vez las leyes naturales, las leyes pol y las leyes civiles.
dónde puedo comprar botas ugg originales Discurso pronunciado al recibir la Orden Congreso de Angostura